Un jaguarete acorralado frente a quince jaguakuéra: uno caza, los otros cierran el cerco.
Jaguarete Kora · Desarrollado por Alexis Dick
Dos bandos desiguales: un Jaguarete contra quince jaguakuéra (perros). El tablero es un alquerque de 25 intersecciones con una extensión triangular, el kora, donde empieza acorralado el jaguarete.
Las fuentes consultadas describen el Jaguarete Kora como un juego tradicional vinculado a comunidades guaraníes, presentes en Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, y de manera especialmente documentada entre los Mbyá. Se ha documentado que se jugaba sobre el suelo, con piedras como fichas.
El nombre puede leerse como «el corral del jaguarete»: jaguarete es el felino y kora, el corral o cueva. Para el plural de jagua (perro) se emplea aquí jaguakuéra.
Es un alquerque de cinco por cinco intersecciones al que se añade una sección triangular en uno de sus lados: el kora. En total, treinta y una intersecciones. No todas tienen diagonales: sólo la mitad, alternadas, de modo que hay nodos muy conectados y nodos casi ciegos.
El juego enfrenta dos recursos distintos: movilidad contra material. El jaguarete tiene libertad total de movimiento y la única capacidad de captura del juego; los jaguakuéra tienen quince fichas pero un movimiento irreversible, porque nunca retroceden. Esa irreversibilidad es la clave estratégica: cada avance de los jaguakuéra cierra espacio, pero también consume para siempre la posibilidad de volver atrás. Un avance mal calculado abre un hueco que el jaguarete puede cruzar, y una vez al otro lado de la línea el cerco ya no puede rehacerse.
El Jaguarete Kora pertenece a la familia de los juegos de caza de los pueblos originarios de América: partidas asimétricas en las que una pieza cazadora, casi siempre un felino, se enfrenta a un grupo numeroso que intenta acorralarla. Se han documentado variantes entre comunidades guaraníes de Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay; entre los mapuches de Chile y Argentina, con el nombre de komikan, donde el puma (pangi) se enfrenta a una jauría de perros (trewa); y en los Andes peruanos, descritas con nombres como taptana o «el zorro y las ovejas». Varias de ellas comparten incluso el mismo tablero: un alquerque ampliado con un anexo triangular que representa la guarida del felino. Cambian el número de fichas, la casilla de partida del cazador y el nombre.
La transmisión de estos juegos ha sido principalmente oral y existen variantes en las reglas y en la grafía de los nombres; otras fuentes recogen formas hispanizadas como «Yaguareté Korá». Esta versión digital sigue las reglas tal como aparecen recogidas en la documentación consultada, con las mínimas adaptaciones necesarias para que la partida pueda resolverse en un navegador: se declaran tablas cuando una posición se repite tres veces, y se da por vencedor al jaguarete cuando alcanza una zona a la que los jaguakuéra, que nunca retroceden, ya no pueden llegar.
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